29 sept 2026 · 14 min de lectura · Name 100 Women

¿Quién fue Ada Lovelace? La mujer que vio venir los ordenadores

¿Quién fue Ada Lovelace? La mujer que vio venir los ordenadores

Ada Lovelace (1815–1852) fue una matemática inglesa que en 1843 publicó un método, paso a paso, para que una máquina calculara una sucesión de números: el primer programa informático impreso de la historia. La máquina para la que lo escribió nunca llegó a construirse. El programa tiene un error. Y lo más importante que escribió ni siquiera fue el programa, sino una idea que se adelantó un siglo: que una máquina de calcular podría trabajar con música, letras y lógica con la misma facilidad que con números.

Tenía 27 años.

En nuestro juego, los jugadores han escrito su nombre 492 veces. Eso la sitúa en el puesto 125 entre las 20.918 mujeres distintas que se han nombrado, muy lejos de Marie Curie, con 2.210. Entre las mujeres que construyeron la informática, en cambio, está prácticamente sola, y la segunda mitad de este artículo muestra hasta qué punto. Primero, quién fue en realidad, qué dice de verdad la Nota G y si «primera programadora» es un título justo.

Ada Lovelace en pocas líneas

DatoDetalles
Nacimiento10 de diciembre de 1815, Londres
Muerte27 de noviembre de 1852, Londres, a los 36 años
Nombre completoAugusta Ada King, condesa de Lovelace (de nacimiento, Augusta Ada Byron)
PadresEl poeta lord Byron y la matemática Anne Isabella (Annabella) Milbanke
Conocida porLas Notas sobre la Máquina Analítica de Charles Babbage (1843), entre ellas la Nota G, el primer programa informático publicado
La recuerdanEl lenguaje de programación Ada (1980) y el Día de Ada Lovelace, el segundo martes de cada octubre

Una infancia pensada como antídoto contra la poesía

Ada tenía cinco semanas cuando su madre dejó a lord Byron y se llevó a la niña. La separación se formalizó esa primavera; Byron se marchó de Inglaterra para siempre y no volvió a ver a su hija. Murió en Grecia en 1824, cuando ella tenía ocho años.

Su madre tenía un plan para la pequeña: matemáticas, pronto y a fondo, como defensa contra lo que ella consideraba el temperamento de los Byron. Byron la había llamado una vez su «Princesa de los Paralelogramos». Ahora ella criaba a la hija de ambos entre geometría, tutores y horarios diarios estrictos.

Eso no le quitó imaginación a Ada. A los doce años decidió que iba a volar. Estudió la anatomía de las aves, hizo experimentos con alas y planeó un libro ilustrado titulado Flyology. Su última ocurrencia fue añadirle la fuerza del vapor.

Retrato al óleo de cuerpo entero de la joven Ada Lovelace, con un vestido de raso blanco y un chal rojo, de pie junto a una escalera Retrato de Margaret Sarah Carpenter, 1836. Ada se quejaba de que la pintora se empeñaba en mostrar «toda la extensión de mi espaciosa mandíbula, sobre la que creo que debería estar escrita la palabra Matemáticas». Government Art Collection.

¿Cómo conoció Ada Lovelace a Charles Babbage?

Lo conoció en una fiesta en su casa de Londres el 5 de junio de 1833. Ella tenía 17 años; él, 41, y era famoso. Poco después, madre e hija volvieron para ver el fragmento operativo de su Máquina Diferencial, una calculadora de latón que funcionaba con manivela. Una amiga de la familia, Sophia De Morgan, recordaba que los demás invitados se quedaban simplemente boquiabiertos ante la máquina, mientras que «la señorita Byron, joven como era, comprendió su funcionamiento y vio la gran belleza del invento».

Dos personas marcaron lo que vino después:

Entretanto, se casó con William King en 1835, tuvo tres hijos antes de 1839 y se convirtió en condesa de Lovelace cuando a su marido le concedieron el título de conde en 1838.

¿Qué escribió realmente Ada Lovelace?

Escribió las Notas. En 1840, Babbage presentó su nueva máquina, la Máquina Analítica, ante un grupo de ingenieros en Turín. Un joven ingeniero del ejército italiano, Luigi Menabrea, la describió por escrito en francés en 1842. Veintisiete años después, Menabrea sería primer ministro de Italia. Ada tradujo su artículo al inglés y le añadió siete notas propias, identificadas con las letras de la A a la G.

Sus notas triplicaban aproximadamente la extensión del artículo al que acompañaban. Se publicaron en Taylor's Scientific Memoirs en 1843, firmadas solo con sus iniciales: «A. A. L.».

La máquina que describían era algo nuevo. La Máquina Diferencial servía para una sola tarea. La Máquina Analítica, sobre el papel, podía hacer cualquier cálculo que se pudiera describir. Tenía un almacén para los números y un «molino» para las operaciones aritméticas, y recibía las instrucciones mediante tarjetas perforadas, tomadas del telar de Jacquard, que tejía seda con dibujos.

Modelo de prueba de una parte de la Máquina Analítica de Babbage: columnas de latón, engranajes y varillas en una vitrina del Science Museum de Londres La única parte de la Máquina Analítica que llegó a construirse: un modelo de prueba del molino y del mecanismo de impresión, inacabado cuando Babbage murió en 1871. Science Museum, Londres. Foto: Daderot, CC0.

¿Cuál fue el primer programa informático y cuál era su error?

El programa está en la Nota G. Es una tabla de 25 operaciones que indica a la Máquina Analítica cómo calcular un número de Bernoulli, uno de los términos de una sucesión de fracciones (1/6, −1/30, 1/42, …) que aparecen en las fórmulas para sumar potencias de números enteros. Calcularlos a mano es tediosísimo, y por eso eran una buena prueba de lo que la máquina podía hacer.

Si se recorre la tabla, aparecen ideas que cualquier programador sigue usando hoy:

Tabla de Ada Lovelace de 1843, de la Nota G, con 25 operaciones numeradas, columnas de variables y resultados para calcular los números de Bernoulli «Diagrama para el cálculo de los números de Bernoulli mediante la Máquina», de la Nota G (1843). Dominio público.

El error está en la operación 4. Divide V5 entre V4 cuando debería dividir V4 entre V5, de modo que la fracción sale invertida. Si se ejecutara la tabla tal como está impresa, se obtendría −25621/630 en lugar del resultado correcto, −1/30. Nadie sabe si el desliz fue de Ada o del cajista.

Ese error es un detalle que la hace más creíble como programadora. Las memorias del propio Babbage, escritas en 1864, añaden otro: él se había ofrecido a resolverle el álgebra, y ella «me lo devolvió para que lo corrigiera, pues había detectado un error grave que yo había cometido en el proceso». En pleno trabajo le escribió que estaba «muy consternada por haberme metido en semejante atolladero y embrollo con estos Números». Cualquiera que haya depurado código a las dos de la madrugada reconocerá el tono.

Por qué su verdadero avance iba más allá de los números

La idea que hizo importante a Lovelace está en la Nota A. Babbage construía sus máquinas para calcular. Lovelace vio que los números eran solo una de las cosas con las que podía trabajar una máquina así:

«Además, podría actuar sobre otras cosas aparte del número, si se hallaran objetos cuyas relaciones fundamentales mutuas pudieran expresarse mediante las de la ciencia abstracta de las operaciones… la máquina podría componer piezas musicales elaboradas y científicas de cualquier grado de complejidad o extensión».

Eso es la computación de propósito general: la idea de que una máquina que sigue reglas para manipular símbolos puede trabajar con cualquier cosa que esos símbolos representen. Ella le dio una imagen que perduró:

«Podemos decir con toda propiedad que la Máquina Analítica teje patrones algebraicos igual que el telar de Jacquard teje flores y hojas».

Primer plano de un telar de Jacquard con una larga cadena de tarjetas perforadas enlazadas que cuelga junto a los hilos Un telar de Jacquard y sus tarjetas perforadas, la tecnología que Babbage tomó prestada para suministrar instrucciones a su máquina. National Museum of Scotland. Foto: Stephencdickson, CC BY-SA 4.0.

También trazó una línea sobre la que todavía se discute. En la Nota G escribió: «La Máquina Analítica no tiene la menor pretensión de originar nada. Puede hacer todo aquello que sepamos ordenarle que haga».

En 1950, Alan Turing le respondió citándola por su nombre. Su artículo «Computing Machinery and Intelligence», el mismo que presentó el test de Turing, tiene un apartado titulado «Lady Lovelace's Objection» («La objeción de lady Lovelace»). Todo debate actual sobre si la IA puede ser creativa es, se sepa o no, una respuesta a una frase que ella publicó en 1843.

¿Fue Ada Lovelace realmente la primera programadora?

En gran medida sí, con un matiz preciso. Los cuadernos del propio Babbage de 1836–1840 contienen pequeños programas para la Máquina Analítica, así que él escribió código para su máquina antes que ella. El de Lovelace fue el primer programa publicado, y el más completo y mejor explicado de la época. Los historiadores no se ponen de acuerdo sobre cuánto mérito le corresponde, así que esto es lo que dice cada parte:

AfirmaciónVeredicto
Inventó el ordenadorNo. Babbage diseñó la Máquina Analítica.
Escribió el primer programa informáticoEn parte. Babbage escribió antes fragmentos inéditos; el suyo fue el primer programa publicado y completamente desarrollado.
Solo pulió las ideas de BabbageNo. Sus cartas con De Morgan muestran matemáticas serias, y Stephen Wolfram, tras leer los papeles de Babbage, no encontró nada «tan sofisticado —ni tan limpio—» como su tabla de Bernoulli.
Vio que los ordenadores podían ir más allá de la aritméticaSí. Incluso Doron Swade, que rechaza la etiqueta de «primera programadora», le atribuye solo a ella ese salto.

Ursula Martin, una de las historiadoras de Oxford que estudiaron las cartas, advierte de que «reivindicar primicias» simplifica en exceso la historia. Estamos de acuerdo, y aun contada con justicia, Lovelace resulta extraordinaria. Babbage construyó la máquina. Lovelace fue la primera en dejar por escrito para qué podría servir una máquina así.

Y ya que estamos, una corrección más: Babbage nunca la llamó «Enchantress of Numbers» («Hechicera de los Números»). En una carta del 9 de septiembre de 1843 escribió «Enchantress of Number», en singular, y en esa misma carta la llamó «my dear and much admired Interpreter» («mi querida y muy admirada Intérprete»).

¿Por qué murió tan joven Ada Lovelace?

Sus últimos años fueron duros. A finales de la década de 1840 perdió miles de libras apostando en carreras de caballos y acumuló deudas que acabó teniendo que confesar a su marido. Según una historia muy extendida, intentaba crear un sistema matemático de apuestas, pero hay pocas pruebas de ello.

En 1852 se estaba muriendo de un cáncer de útero, probablemente de cuello uterino. Posó para un último retrato, al piano, mientras sufría fuertes dolores, y en agosto de ese año pidió a Charles Dickens que la visitara. Murió el 27 de noviembre de 1852, a los 36 años, la misma edad que tenía su padre al morir. A petición suya, la enterraron junto a él, el padre al que nunca conoció, en la iglesia de St Mary Magdalene, en Hucknall.

¿Cómo se redescubrió a Ada Lovelace?

Durante un siglo fue una nota a pie de página. El resurgimiento llegó con los ordenadores de verdad:

Por qué los jugadores recuerdan a Lovelace y olvidan a las demás

Esto es lo que añaden los datos de nuestro juego. Cuando los jugadores nombran a una mujer que construyó la informática, casi siempre nombran a la misma:

PioneraVeces nombradaQué construyó
Ada Lovelace492El primer programa publicado (1843)
Katherine Johnson81Cálculos orbitales para los programas Mercury y Apolo
Grace Hopper74El primer compilador; el camino hacia COBOL
Margaret Hamilton28El software de guiado del Apolo
Mary Jackson11La primera ingeniera negra de la NASA
Dorothy Vaughan10Dirigió la unidad de cálculo de la NASA; pionera experta en FORTRAN
Lynn Conway10Métodos modernos de diseño de microchips
Frances Allen2Optimización de compiladores; primera mujer en ganar el Premio Turing
Joan Clarke2Descifradora de códigos en Bletchley Park
Radia Perlman1El protocolo de árbol de expansión (spanning tree) en el que se basan las redes Ethernet
Karen Spärck Jones1La frecuencia inversa de documento, uno de los pilares de los buscadores
Annie Easley1Software para el cohete Centaur de la NASA

Entre estas doce, Lovelace acapara 492 de 713 menciones: el 69 %. Lo llamamos el efecto Lovelace, la versión informática de la trampa de la científica única, en la que Marie Curie es la única científica a la que recurren la mayoría de los jugadores. La memoria cultural mantiene en circulación a una sola mujer por disciplina, y en informática esa mujer vivió antes de que existieran los ordenadores.

Karen Spärck Jones resume el problema. En 1972 publicó la idea, la frecuencia inversa de documento, que enseñó a los buscadores qué palabras de una consulta importan más. Es probable que alguna versión de ella te haya ayudado a llegar a esta página. Los jugadores la han nombrado una vez.

Nombra a Ada y luego a la siguiente

Toda la aportación de Ada Lovelace consistió en ver más allá de la máquina que tenía delante. Tú puedes hacer lo mismo en tu próxima partida: cuando escribas su nombre, tómalo como punto de partida. Nombra a Grace Hopper, luego a Margaret Hamilton y después a Karen Spärck Jones. Son tres nombres más, y tres mujeres que llevan mucho tiempo esperando a que se las cuente.

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Fuentes

Portada: Alfred Edward Chalon (atrib.), retrato de Ada Lovelace en acuarela, c. 1840 (dominio público), combinado con una ilustración de tarjetas perforadas y notación generada para este artículo. Imágenes del cuerpo vía Wikimedia Commons, con las licencias indicadas en cada pie de foto.